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La psicología clínica es una disciplina dentro de la psicología que se encarga del estudio de todos los factores que concurren y que afectan o pueden afectar al bienestar emocional de la persona y con potencial capacidad para generar malestar en el individuo. Así pues y teniendo en cuenta lo anterior tiene por objeto el análisis de tales factores para la evaluación, el diagnóstico y el tratamiento de los diversos trastornos mentales y del comportamiento, superando así conductas desadaptativas que mantienen o cronifican el malestar.

Seguramente, si te estás planteando buscar ayuda psicológica es  probable que te hayas preguntado si para lo que te sucede es mejor buscar respuesta en la consulta de un psicólogo (clínico en mi caso) o en la consulta de un psiquiatra. Por tanto, lo primero que voy a hacer es intentar aclarar la diferencia entre ambos especialistas. Sin entrar en mucha profundidad pero para que te resulte claramente comprensible, a diferencia de la psiquiatría (con la que habitualmente comparte metas y objetivos terapéuticos), el psicólogo/a clínico trabaja desde una perspectiva psicológica (valga la redundancia) y no médica. Esto es, frente a una hipotética causalidad biológica pocas veces demostrada, el psicólogo clínico se centra en los procesos mentales, los procesos emocionales y los modos de conducta que determinan el bienestar de la persona, y que en no pocos casos no se modifican con un tratamiento farmacológico. Sin embargo, lo cierto es que la psicología y la psiquiatría caminan de la mano por compartir objetivos (y dificultades) y por ser abordajes complementarios y a veces igualmente necesarios para aliviar el sufrimiento humano.

Permíteme adelantarte algo: cuando hablo de los «procesos mentales, los procesos emocionales y los modos de conducta» me refiero, entre otras cosas, a que en esta consulta encontrarás probablemente un análisis de la forma en que te relacionas con los otros significativos en tu vida, lo que en mi experiencia profesional es importante para que puedas entender mejor lo que te pasa y cómo te sientes, y para buscar, a partir de ahí, posibles soluciones a tu angustia. Pero vayamos despacio, antes quiero contarte otras cosas…

¿En qué consiste la consulta psicológica?

La consulta psicológica consiste en un encuentro formal entre el psicólogo (un terapeuta con formación y con un entrenamiento específico) y la persona que busca ayuda. Es marcadamente diferente a lo que puede ser un encuentro familiar o entre amigos. En este encuentro, el psicólogo (que tiene una relación “aséptica” con el cliente) pone a disposición de la persona su conocimiento y su experiencia profesional para ayudarle a resolver las dificultades y los conflictos que dan lugar a conductas desadaptativas que limitan la calidad de vida de la persona. En mi caso, cuando hablo de una relación “aséptica” me refiero a que se trata de una relación profesional en la que tú puedes sentirte lo suficientemente cómodo o cómoda (tanto como te permitas) como para hablar o expresar aquello que te preocupa o que te causa angustia sin miedo al juicio o al rechazo, a la pérdida de la intimidad o al “qué dirán”, cuestiones estas que frecuentemente quedan comprometidas en cualquier relación de amistad, sin obviar el conocimiento y la experiencia profesional que intentaré poner a tu disposición para aliviar tus conflictos o dificultades.