La consulta psicológica consiste en un encuentro formal entre el psicólogo (un terapeuta con formación y con un entrenamiento específico) y la persona que busca ayuda. Es marcadamente diferente a lo que puede ser un encuentro familiar o entre amigos. En este encuentro, el psicólogo (que tiene una relación “aséptica” con el cliente) pone a disposición de la persona su conocimiento y su experiencia profesional para ayudarle a resolver las dificultades y los conflictos que dan lugar a conductas desadaptativas que limitan la calidad de vida de la persona. En mi caso, cuando hablo de una relación “aséptica” me refiero a que se trata de una relación profesional en la que tú puedes sentirte lo suficientemente cómodo o cómoda (tanto como te permitas) como para hablar o expresar aquello que te preocupa o que te causa angustia sin miedo al juicio o al rechazo, a la pérdida de la intimidad o al “qué dirán”, cuestiones estas que frecuentemente quedan comprometidas en cualquier relación de amistad, sin obviar el conocimiento y la experiencia profesional que intentaré poner a tu disposición para aliviar tus conflictos o dificultades.